El Salaíto, fuera de la pelea por el ascenso, se enfrentó al Gallego en un partido de desarrollo cambiante que no terminó resultando airoso para locales ni visitantes. Sumó 18 puntos en 15 partidos: producto de 5 triunfos, 3 empates y 7 caídas; a ocho del reducido y a diecisiete del colero.
El elenco de Charles Pérez no supo encontrar regularidad durante el correr de las fechas y se terminó quedando con las manos vacías. Pese a esto, pudo haber quedado peor acomodado en cuanto a los promedios del año que viene.
Comenzó abajo rápidamente, a los 10 minutos, cuando Néstor Bersia adelantó a su equipo y parecía complicar el presente y futuro rosarino. Sin embargo, supo rehacerse y de la mano de Leonardo Flores a los 28 y Matías Ávila a los 41, dio vuelta la historia y se fue al vestuario con mucha tranquilidad.
Sin embargo, era evidente que Argentino se había encontrado con los goles sin ser total merecedor ni superior a su rival. De parejos rendimientos con Centro Español, terminó siendo justo el resultado cuando a los 25 del complemento Cristian Giménez empató para la visita y evidenció las inconexiones defensivas locales. Hay que agregar que el goleador, quien estaba amonestado y se sacó la camiseta para festejar, dejó a su equipo con 10 jugadores.
El próximo fin de semana disputará su último cotejo de este torneo, frente al último de la tabla Muñíz, un rival asequible que consiguió 1 punto sobre 42. Gran oportunidad de despedirse con una victoria.