En el comienzo del partido, en el primer minuto, ocurrió un episodio del que luego todo el país hablaría. Tras el silbatazo de Hector Paletta, los jugadores de la visita revolearon la pelota afuera, y se reunieron todos en la mitad de la cancha, en señal de protesta por la falta de respuestas de la dirigencia de Ahumada, de la AFA y de Agremiados. Un aplauso bajó de la tribuna en acompañamiento al reclamo, e inmediatamente los cordobeses recordaron el paso de Carlos Ahumada por Córdoba, en la campaña que hizo descender por primera vez en la historia a Talleres al Argentino A, allá por el 2010.
A partir de entonces, el visitante intentó adueñarse del balón, pero sin lograr profundidad. Pero rápidamente, respondió Talleres a través de Nazareno Solis y sus veloces desbordes por el flanco izquierdo, con dos situaciones peligrosas que resolvió bien el arquero del verde.
Cuando el partido se había calmado, y Talleres no inquietaba demasiado, más allá de algún remate de media distancia de Barrionuevo; el local encontró a la pelota parada como un arma más de su repertorio ofensivo. Gran tiro libre del ‘Indioí Barrionuevo, que el ex Boca Juan Cruz Komar bajó a su derecha para que Gonzalo Klusener, solo contra el arquero, la clave a un ángulo y ponga el 1-0 en 40 minutos de partido.
El segundo tiempo fue poco y nada. Posesión sin profundidad para los de Arzubialde, que intentaron a puro centro. Mientras, los de Kudelka buscaron permanentemente concretar situaciones a través de contragolpes, y priorizaron asegurarse en defensa sin tomar grandes riesgos.
No fue el mejor partido de los de Kudelka, que ganaron y estiraron la gran racha de partidos invictos a 35. Un numero impresionante para un DT y un equipo que, aunque los protagonistas intenten no pensarlo, o al menos no decirlo, se encaminan al ascenso a Primera División.