El conjunto dirigido por Miguel Ángel Restelli afrontó el compromiso con la tranquilidad de saber que, tras conocerse el resultado de UAI Urquiza, ya no corría riesgo de descenso. Sin esa presión, y con la necesidad de cambiar la imagen que había dejado en la derrota frente a Excursionistas, la Villa respondió de la mejor manera ante su gente. El trabajo realizado durante la semana dio sus frutos y el equipo logró dejar atrás rápidamente aquella actuación, mostrando otra actitud y una propuesta ofensiva que le permitió quedarse merecidamente con los tres puntos.
Con este resultado, Villa San Carlos alcanzó las 50 unidades y se ubicó en la decimosegunda posición. Además, sumó su undécima valla invicta desde la llegada del “Maestro”, una estadística que refleja la solidez defensiva que fue construyendo el equipo durante su ciclo.
Por su parte, Villa Dálmine llegó a Berisso tras igualar 1 a 1 frente a Liniers y con el objetivo de sumar para consolidarse en la quinta posición. Sin embargo, el conjunto de Campana estuvo lejos de mostrar argumentos que justificaran su ubicación en la tabla. Apostó a esperar al Celeste en su propio campo y a aprovechar los espacios que pudiera dejar el local, pero esa estrategia no le dio resultado. Apenas logró controlar algunos pasajes del juego y terminó superado por un rival que tuvo mayor iniciativa y eficacia. Con la derrota, Dálmine cayó al sexto puesto.
Mientras ambos equipos intentaban acomodarse en el campo de juego y encontrar los caminos para llegar al arco rival, Villa San Carlos golpeó rápidamente. La presión alta y la decisión de romper la paridad desde el comienzo dieron sus frutos a los dos minutos. Por el sector izquierdo, Cairo presionó al defensor, le robó la pelota y habilitó con un toque suave a Alejandro Lugones, quien ingresó al área y, cerca de la línea de fondo, lanzó el clásico centro atrás. Rodrigo Salinas apareció para conectar de cabeza, desviar la trayectoria del balón y enviarlo al fondo de la red. El 1-0 desató el desahogo de los jugadores y de todo el pueblo villero, que comenzaba a dejar atrás la imagen del fin de semana anterior.
La ventaja le dio aire al conjunto de Miguel Ángel Restelli, que mantuvo la presión alta y llevó el desarrollo del juego al campo de Villa Dálmine. La Villa alternó ataques verticales cuando encontraba los espacios con momentos de circulación de pelota para construir sus avances. Por su parte, los dirigidos por Fuscaldo intentaban lastimar de contraataque, buscando salir rápido cada vez que recuperaban la posesión.
Promediando la media hora, el conjunto de Campana comenzó a emparejar el trámite y a disputar con mayor intensidad la mitad de la cancha, una zona clave para la gestación del juego. El encuentro ganó dinamismo y pasó a disputarse de arco a arco: la visita buscaba llegar al empate, mientras que el Celeste intentaba ampliar la diferencia.
Sin embargo, Villa Dálmine fue perdiendo presencia en ataque ante la presión cada vez más efectiva del local. En los últimos cinco minutos de la etapa inicial, Villa San Carlos volvió a instalarse cerca del arco defendido por Rojas y retomó el asedio, buscando el segundo tanto antes del descanso. De esta manera, el Celeste cerró una primera mitad favorable, con la ventaja en el marcador y una actitud renovada que le permitió asumir el protagonismo ante su gente.
En el complemento, el ritmo del encuentro cambió durante los primeros minutos. Antes de la reanudación, Villa Dálmine realizó una modificación: Spampinato ingresó en lugar de Britos, quien había tenido dificultades para contener los avances del Celeste por su sector. La visita buscó ganar mayor manejo de pelota y adoptó un esquema que le permitiera acercarse al empate.
Por su parte, Villa San Carlos retrocedió algunos metros y apostó a esperar una equivocación defensiva o encontrar espacios para salir de contraataque. Con el correr de los minutos, el partido ganó intensidad y se volvió de ida y vuelta, hasta que el conjunto de Berisso volvió a golpear y amplió la diferencia.
La jugada nació en la mitad de la cancha, donde Mussis recuperó la pelota e inició rápidamente la transición ofensiva. El mediocampista habilitó a Fernando Farías, abierto sobre la línea de cal, para que avanzara con espacio y encarara hacia adentro. El lateral villero, imparable por ese sector, llegó a las inmediaciones del área y lanzó un centro al corazón del área chica. Allí apareció Rodrigo Salinas, quien intentó definir ante la salida de Rojas, pero un rebote inesperado en la pelota lo obligó a acomodarse nuevamente. Con el arco a su merced, el Potro no perdonó y estableció el 2-0, un golpe que comenzó a encaminar definitivamente la victoria del Celeste.
La visita todavía intentaba asimilar el segundo tanto cuando, apenas dos minutos después, llegó el tercero. Otra vez Farías fue protagonista: recuperó la pelota por la derecha y lanzó un centro al primer palo. Alejandro Lugones apareció en la zona de definición y conectó la pelota con Salinas, quien se la devolvió al Picante para que este solamente tuviera que empujarla al fondo de la red. Así, Lugones selló el 3-0 y desató el festejo en el Estadio Gennacio Sálice.
Con la ventaja ampliada, Villa San Carlos manejó el desarrollo con mayor tranquilidad y terminó justificando ampliamente el resultado. El equipo dirigido por Miguel Ángel Restelli fue claro dominador del encuentro, mientras que Villa Dálmine tuvo muy pocos pasajes de lucidez para acercarse al arco defendido por Akimenco. La solidez y el compromiso del conjunto local en todas sus líneas fueron determinantes para sostener la diferencia y cerrar una tarde redonda ante su gente.
Si bien todo el equipo estuvo a la altura, sobresalió Rodrigo Salinas, autor de dos tantos; Alejandro Lugones, incansable en la búsqueda de cada pelota y protagonista de una de las conquistas; y las asociaciones entre Mussis y Cairo, fundamentales para la generación de juego. En la mitad de la cancha, González cumplió una tarea silenciosa, pero de gran importancia para el equilibrio del equipo.
En el fondo, también merece una mención especial Pontón, quien respondió pese a desempeñarse fuera de su posición habitual, junto con los laterales Cañete y Farías, este último con una participación decisiva en las jugadas de gol.
En una tarde gris en el Sálice, Villa San Carlos dejó atrás la derrota de la fecha anterior, recuperó su mejor versión y consiguió un triunfo contundente, construido a partir de la presión, la eficacia y el buen funcionamiento colectivo.